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¿Qué debo tener en cuenta?

Sostenibilidad vía innovación y
auto-regulación

En la era de la información, en que el saber está distribuido y no es privilegio de la academia, la sostenibilidad de los programas educativos en cualquier modalidad está muy ligada a su capacidad para adaptarse a cambios en el entorno y a ajustar su comportamiento según haga falta para lograr eficacia, eficiencia y efectividad. Este comportamiento de índole cibernético, en el que quien gobierna el sistema (el timonel, en griego kubernétés) fija rumbo con base en lo que da sentido al organismo y lo mantiene en tanto siga siendo deseable, y compensa las variaciones en el entorno o al interior del sistema con decisiones que pueden ser de carácter teleológico (del griego Téléos = fin y logía = ciencia), que ajustan lo que tiene sentido hacer, el rumbo, o de carácter homeostático (del griego Homos = similar, stasis = estado), que intentan volver el sistema a su estado deseado mediante cambios en variables compensatorias que tengan margen de variación (Wiener, 1985). En el contexto de organizaciones, estos sistemas adaptables y auto-regulados, para ser viables en el largo plazo requieren dos tipos de mecanismos organizacionales que permiten dar sentido a lo que se hace: mecanismos de adaptación, que permiten a la gente crear nuevos sentidos a medida que las condiciones evolucionan, y mecanismos de cohesión, que permiten a los miembros del sistema producir sentidos que trascienden a ellos como individuos, que hacen posible que se alineen los subsistemas viables en que se desdobla el sistema total (Espejo & Syncho, 2003, pág. 18).


La innovación pedagógica y tecnológica está llamada a ser el principal mecanismo de adaptación de los programas y cursos en modalidad mixta / híbrida. A través de cambios que producen mejora, que responden a un proceso planeado, deliberativo, sistematizado e intencional, no de simples novedades, de cambios momentáneos, ni de propuestas visionarias, a los que Salinas (2014) denomina innovación, es posible lograr que las prácticas de enseñanza-aprendizaje que se usen en la modalidad mixta / híbrida produzcan diferencia, en el sentido de propiciar aprendizajes a tono con la era en que vivimos, crecientemente bajo control de los aprendices y de los grupos, centrados en resolver problemas que exigen pensar, yendo más allá de lo que sabemos como individuos, y donde las sinergias entre los interesados, la multi-disciplinariedad y la colaboración, hagan la diferencia; al hacer esto con apoyo de TIC es posible poner en operación ambientes flexibles de aprendizaje, donde el tiempo y el espacio para aprender así como los recursos para lograrlo sean facilitadores del proceso y no simplemente ocasión de hacer más de lo mismo. Dicen Fullan & Stiegelbauer (1991) citados por Salinas (ibíd.) que “el uso de nuevos materiales y la introducción de planteamientos curriculares innovadores, o de las últimas tecnologías, sólo es la punta del iceberg: las dificultades están relacionadas con el desarrollo de nuevas destrezas, comportamientos y prácticas asociadas al cambio, así como con la adquisición de nueva creencias y concepciones vinculadas al mismo”, lo cual lleva a que la búsqueda de la innovación conlleve cuidar el enriquecimiento de las concepciones educativas en que se fundamenta la acción, de los recursos que se usen para poner en práctica dichas ideas—contenidos, infraestructuras, medios de diversa índole—así como de las prácticas mismas de los profesores y de los alumnos, pasando de pedagogías centradas en el docente a las que se centran en los aprendices.


Por su parte, los sistemas de monitoreo y de evaluación se constituyen en mecanismos de cohesión, en tanto la información de retorno que proporcionen sea pertinente, oportuna y bien direccionada. A través suyo es posible tomar el pulso al sistema de enseñanza-aprendizaje en modalidad blended, saber si las variables indicadoras de su estado de salud—satisfacción de los actores del proceso, logro de competencias en los destinatarios con aplicación de lo aprendido en contextos relevantes, impacto en el quehacer del aprendiz—están dentro de rangos deseables, y tomar decisiones de ajuste haciendo uso de aquellas variables que están bajo control de los actores del sistema y que pueden ayudar a compensar las deficiencias; en unos casos cabe repensar los materiales y recursos para apoyar el aprendizaje, en otros los modos de uso de los mismos, la facilitación, acompañamiento y gestión de procesos, sean de la cadena de valor o de la cadena de soporte.